Ella siempre usa la amenaza de irse en sus relaciones hasta que se encuentra en una situación donde realmente tiene que decidir entre quedarse y soltar.
Ella es determinada, soñadora pero tambien ejecutora. Sueña, si, mucho, pero también se compromete con lo que tiene que hacer para conseguirlo.
Es resiliente, sabe que tiene el poder de llevarse a ella misma a cumplir sus sueños. Pero tiene un pequeño problema, en el fondo como todos tiene inseguridades, pero la suya más grande es que es altamente reactiva en las relaciones. Por experiencias dolorosas del pasado, tiene una carga emocional muy alta, incluyendo su niñez, donde aprendió a defenderse en vez de dialogar. No es su culpa, nunca le enseñaron.
Ahora, se enfrenta a un grave problema, y es que ha encontrado el amor. Pero no sabe sostenerlo, no sabe comunicarse. Usa la amenaza como mecanismo de defensa, pero en el fondo no quiere cumplir. Solo quiere ser rescatada.
Ella escribe su amenaza con el corazón latiendo fuerte, esperando que él responda con algo que la haga quedarse.
Se ha ido mil veces, ha cerrado la puerta con un portazo, ha borrado mensajes, vació su lado de la cama, y siempre terminó volviendo. Pero esta vez es diferente. Esta vez él nisiquiera intenta detenerla. Entonces se cuestiona si el realmente la ama, porque si la amara no la dejara ir. Hasta que un día se da cuenta que el amor no se trata de perseguir.
Se trata de disfrutarse sin estar de acuerdo, que la libertad es la muestra más grande, que tener la puerta abierta no significa que alguien se irá, pero que al contrario, se quedara por elección. Entiende que se trata de ponerse a ella de primera, para entonces ser admirada por la forma en que se ama. Se trata de tomarse de la mano cuando caminen por la calle sonriendo, pero también cuando todo este por joderse. Perder discusiones y ganar puntos de vista. Se trata de recibir cosas díficiles de escuchar, dichas con cariño.