Le puse la lupa a este tema, y me parece super super bueno, y quería compartirlo con ustedes, porque una vez, yo empecé un podcast, y estaba leyendo un libro en ese entonces que decía que para hacerte bueno en algo, tenías que hacerlo por un año. Sobre todo lo decían por las redes sociales, había que hacerlo por 365 días seguidos, para aprender a escribir, aprender a grabar y editar vídeos, etc.
Lo de las redes sociales si que lo he practicado, y me funcionó muy bien, esa constancia en redes me ha dado muy buenos resultados. Pero en el podcast pasa algo, y es que me costó mucho mantener el ritmo del contenido, apenas hice 2 meses de contenido, y me agoté.
No voy a decir que en 2 meses se consiguen resultados, porque por supuesto que no. Estoy completamente de acuerdo con el concepto de que si quieres hacer algo, debes hacerlo todos los días por un año. No es que perdí el interés en el proyecto del podcast. Porque a pesar de que me encantó, fue díficil crear contenido, tener ideas para grabar 15-20 minutos todos los días.
Es contenido más denso, mas educativo. Es retador crear contenido todos los días.
No es que no se pueda, es que hay que poner toda tu atención y enfoque para hacer algo bien hecho.
Por ejemplo, no es que los niños aprendan inglés más rápido que nosotros los adultos, es que ellos están inmersos en el ambiente todos los días, en la escuela, escuchando y hablando. A menos que nosotros nos sumerjamos en un ambiente donde podamos hablar inglés todos los días, no hay punto de comparación.
Entonces, no es que sean mas inteligentes, es que practican más. Y a eso se refiere el concepto de que deberíamos hacer algo por un año entero, entre más practiquemos, mejor nos volvemos en algo.
Algo que debemos tener claro es empezar a ver si realmente queremos llegar a las metas que nos proponemos. Es importante aprender a ser flexible. Es importante no perdernos en el camino. Es algo que aplico mucho en mi vida, ser flexible con las metas, o con los resultados que quiero tener de un proyecto. En el camino te vas dando cuenta, o que no lo quieres, o no lo quieres tanto, o que no hay una congruencia entre lo que tu querías cuando empezaste y lo que descubriste estando en el camino para llegar a la meta, de pronto te diste cuenta que tú realmente no eres eso. O, te transformaste en el camino, y ahora quieres otra cosa.
En el diseño gráfico, se usa el principio de “no te quedes con la primera idea”. Así que de eso también podemos aprender. Y he aprendido a usarlo cada vez en mi vida. Cada proceso me ha ayudado a mejorar y volverme mejor en eso.
Esa es la idea de este podcast, utilizar las herramientas que usamos para “ser más creativos” para vivir una vida mejor. Traspolar los principios que usamos para ser mejores creativamente hablando, para ser mejores seres humanos también.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando empezamos a perder interés en las cosas? Hay un ejemplo que puede ilustrar eso de forma clara. Y es cuando eres niña, o ves a un niño y tienes un juguete nuevo (de hecho hay una frase que dice “parece niño con juguete nuevo”). Cuando tienes un juguete nuevo estás ilusinado, estás emocionado, no piensas en otra cosa si no es en jugar con ese juguete. Y cuando nos compramos algo nuevo de ropa, nos pasa lo mismo, ya no vemos nuestro closet igual, hasta llegamos a pensar “¿cómo sobreviví mi vida sin esta pieza de ropa, ¿como fué que logré combinar lo demás sin esto?. Es la emoción de la novedad. Se hace un bloqueo en el cerebro, y solo vemos eso.
Lo mismo pasa con las metas, con aquello que nos interesa, es una novedad. Y así como el juguete, o la ropa, pierden su encanto después de un día, o dos, que es lo que dura la ilusión. Luego se nos va el interés del principio. Se va.
Y lo que me hizo pensar en esto fue: ¿qué pasa cuando empezamos a perder interés en las cosas? Ya lo probamos, se me quitó la idea de la cabeza, como dicen. Ya lo probaste. ¿Es eso, o nos falta disciplina? Disciplina nos falta a mucho de nosotros. Pero mi reflexión es, hasta que punto es que no somos disciplinados, o es que no falta interés en lo que hacemos.
Porque algo que no quiero es quedarme atrapada en cosas que no me gusten, sólo “por cumplir” y “ser disciplinada.
¿Acaso si algo realmente nos gusta si seremos disciplinados? Porque por mucho que queramos algo, a veces de verdad tenemos que ser disciplinados para poderlo cumplir, porque el interés se pierde rápido.
Pero ¿qué pasa cuando perdemos el interés y nos damos cuenta que al final no era lo que queríamos? ¿tendremos la capacidad de darnos cuenta y abandonarlo a tiempo antes de que empiece a torturarnos?
¿Qué pasa cuando realmente puedes decir “ya, listo, lo saqué de mi cabeza, lo probé y no era lo que esperaba, no era lo que yo pensaba que iba a ser”?
¿Cómo darse cuenta? ¿Dónde esta la diferencia? ¿Hasta qué punto estamos cómodos, o hasta que punto estamos bien?
Porque si algo he aprendido de mí en la vida, es que cuando yo de verdad quiero algo, me quedo. Me cuesta, me duele, me siento mal, pero ahí sigo. Y ahí si, que soy muy disciplinada. Me obsesiono.